Second Character Capítulo 1

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Hola hola, pues por fin me voy a poner a subir mis novelas en el blog, asi como las tenia en el anterior, lo que esta vez me he demorado un poco jajaj. por ahora ni siquiera las he organizado asi que solo va a estar en la entrada. Espero y les guste

 

 

 

“¿Presentando al protagonista?”

Prólogo

-Kyoma-san, Kyo…, ahhhhhhhhh, espera un momento.

Corría desesperadamente tras él, mi mejor y casi único amigo desde la infancia: Kyoma Seirei. Él detuvo su andar y me miró con una radiante sonrisa como la de un príncipe de un cuento de hadas.

-Oh, Sato-chi, no te había visto, lo siento andaba pensando en mis cosas.

Su rubio y sedoso cabello ondeaba con el viento ligeramente frío de invierno.

-Podrías no llamarme así por favor, ahora estamos en preparatoria, y si las chicas te oyen pensaran cosas extrañas de ambos-dije esto mientras exprimía una sonrisa de mi cara y miraba de reojo un grupo de chicas que pasaban cerca de nosotros. Como hombre, no podía permitir que mi reputación cayera a tal grado.

-Lo siento, jajaja, siempre lo olvido y termino hablándote igual que si estuviéramos en primaria. Perdóname por ser tan olvidadizo.

Andamos el resto del camino a la escuela mientras conversábamos de diversos temas. No era un tramo muy largo, pero ya que vivíamos uno al lado del otro, nos daba tiempo para una charla mañanera casi todos los días, excepto por algunas veces que salía temprano por las reuniones de delegados y ni siquiera lo veía.

Sí, Kyoma Seirei era el delegado de la clase, también uno de los chicos más codiciados según el periódico escolar, un buen atleta y el probablemente próximo presidente escolar debido a su increíble carisma y buen porte.

Parecía un niño rico desde lejos, pero yo sabía que no era así, había visitado su casa varias veces, y aunque la diferencia al compararla con la mía era como el día y la noche, no tenía nada que pareciera de excesivo valor. Pero solía haber ropa de mujer por todas partes; eso demuestra su popularidad con el sexo opuesto, para ser sincero me sentía un poco celoso, pero no se podía hacer nada, cada vez que abordaba el tema, él lo desviaba con una sonrisa a medias inocente a medias malévola. Porque si…

-Qué hace Kyoma-san con ese esperpento, debería caminar al colegio conmigo, y regresar también, debería hacerlo todo conmigo.

-En serio, que desastre andante.

-Lo habrá hechizado, no te preocupes Kyoma-san, yo te salvaré de ese demonio.

Las variadas ofensas escupidas directamente hacia mí como cada día me hacían encogerme de hombros e intentar desaparecer, pero él solo las ignoraba como siempre, esa fuerza de voluntad para no perder ni siquiera un poquito el control era algo admirable de él. Como decía, Kyoma-san podría fácilmente ser el protagonista de una historia de héroes y leyendas en las que hay que salvar a la princesa y derrotar al malvado. ¿Yo?, yo solo sería un personaje secundario.

 

Capítulo I

“Héroe Dorado”

Desde la altura de la torre del reloj en medio del centro educacional más prestigioso de Japón en la actualidad: el I.G.P; observaba con ojos sedientos de sangre, no, es más correcto decir venganza.

Sus manos temblaban de miedo, pero no podía echarse atrás ahora. Estaba decidida a hacerlo, se vengaría por ella que ya no podía hacerlo. Apretó los dientes, más fuerte que antes, y reveló una sonrisa sádica para exterminar sus preocupaciones, una sonrisa que mostró sus colmillos blancos y alargados, que, aunque aún eran pequeños, parecían tan fuertes como para atravesar la carne.

-Puedo hacerlo, puedo hacerlo.

Se repetía una y otra vez en voz baja. Esta sería su primera vez, y sin embargo no estaba preocupada por ello, sino por su oponente, aquel que con un solo golpe de su gran espada había destruido lo que más amaba.

Seguía observando las inmediaciones del lugar esperando pacientemente por su víctima, ella sabía que vendría, lo hacía de lunes a viernes cada día, llegaba temprano en la mañana y se iba en la tarde. ¿Qué hacía allí?, eso no le importaba a ella, ¿quién era la persona que siempre lo acompañaba?, eso no le importaba a ella.

Lo había estado vigilando durante más de dos semanas, no tenía nada más que hacer, después de su muerte, ella no podía pensar en nada más que en vengarse. Así que dedicó sus días a vigilarlo y trazar un plan para derrotarlo. Pero ahora que por fin estaba lista, una sensación indescriptible la atormentaba. Aunque no estaba segura, sabía en parte que era la sensación de que iba a morir. ¿Por qué lo sabía?, porque ya la había experimentado un mes atrás, cuando ese hombre llegó a su hogar y lo destruyó todo. Ese hombre que ahora ella pretendía matar.

Es cierto que era joven, y que aún no tenía ninguna experiencia cazando, pero la ira reprimida era el mejor estimulante que se podía tener.

Entonces vio algo, o mejor dicho alguien. Una persona, no, un monstruo, que esperaba con ansías que apareciera, esta vez no tembló. Mantuvo su vista fija en él. Como cada día, volvía a entrar en ese lugar desconocido para ella, y, como casi siempre, alguien lo acompañaba, a ella no le importaba quien era esa persona que pareciera que estaba ahí solo para rellenar un espacio. A ella le interesaba él, y no pararía hasta verlo morir por sus propias garras.

-Estás bien, te veo un poco deprimido.

Me preguntó Kyoma-san al entrar a clases.

-Solo lo usual por ser abucheado por todas las chicas del colegio.

-Hahaha, seguro que alguna te ve con buenos ojos.

-Eres demasiado optimista, teniendo a alguien como tú al lado, quien se iba a fijar en mí.

– ¿Es mi culpa entonces?

Dijo con una sonrisa que demostraba que no se había molestado por mi comentario.

“Claro que lo es, eres demasiado perfecto, así no hay quien compita”, estas palabras no salieron de mi boca, pero creo que Kyoma-san entendió lo que pensaba y regresó tranquilamente a su asiento con su usual sonrisa.

Kyoma-san, como el delegado de clase, se sentaba al frente de todos, en la primera fila, y yo, manteniendo el cliché de tantos animes, me sentaba al fondo junto a la ventana. Realmente no sé por qué esto es así, si alguien conoce la razón por la que, en casi todos los animes escolares, el protagonista se siente al final junto a la ventana, que me la explique. Pero claro, esto no es un anime. Así que cosas como esa solo ocurren en series de televisión, de otro modo en cada clase habría un protagonista de una historia de fantasía o algo así. Es simplemente ridículo.

Hay otra razón, y es Kyoma-san. Si esto fuera un anime, el protagonista, el héroe, el que se queda con la chica al final, ese sería Kyoma-san, aunque lo de la chica en realidad ya ocurre, y en grandes cantidades.

(…)

Eh, ahora tengo ganas de llorar y acurrucarme en una esquina, es irónico, yo mismo me infravaloro y me grito mis defectos a mí mismo. No necesito a nadie para eso.

“Clap, clap”.

Un sonido de aplauso se escuchó desde el frente de aula.

-Vamos chicos, tomen sus asientos, la clase ya va a empezar.

El alegre grito de Okabe-sensei dio inicio a la clase.

Satoru-kun, por favor límpiate la baba de la boca, sabes que es de mala educación dormir en clase.

– ¿Eh?

Pasé mi mano por debajo de mi barbilla y descubrí un líquido viscoso cayendo de mis labios. Rápidamente lo limpié.

-Intenté avisarte, pero parecías muy enfocado.

Me susurró Tokonosu-san desde el puesto de al lado. Kyoma-san me miraba un poco preocupado, y esto a su vez provocaba las críticas de varias chicas.

-Es realmente tonto.

-Cómo puede hacer eso frente a toda la clase.

-Asqueroso.

-No merece poder hablar con Kyoma-san.

La horda de insultos apretó mi corazón fuertemente, y me devolvió a la realidad.

-Acaso no dormiste bien anoche, pareces un poco cansado, deberías ir a la enfermería.

Okabe-sensei me dijo esto con tono preocupado, pero seguro se está riendo de mí en el interior. Dormir mal, por favor, dormí perfectamente las cuatro horas que me tocaban ayer. Aunque una visita a la enfermería no estaría mal.

Me levanté de mi puesto al final junto a la ventana y caminé hacia la salida trasera de la clase. ¿Fue suerte?, no lo sé, pero sé que esa decisión que hice gracias a los pensamientos un poco lascivos que sentía en ese momento, salvó mi vida.

Satoru cerró la puerta trasera. Entonces los comentarios empezaron.

-Realmente, no sé qué le ve Kyoma-san a alguien como él.

-Parecía embobado, como si estuviera en las nubes.

-Jajajajaja.

-Quizás eso sea normal para un inútil como él, solo que nunca lo había mostrado en clase. Menos mal.

-Bueno, basta ya de hablar mal del pobre muchacho, empecemos con la clase.

-Jajajajaja.

La voz de Okabe-sensei los calló a todos.

-Jajajajaja.

A todos menos a uno.

-Quién ha sido, ya he dicho que silencio, él próximo que lo haga será castigado.

Kyoma de repente se levantó de su silla un poco alterado.

-No puede ser.

– ¿Eh? Kyoma-san, que ocurre, ¿tú también te sientes mal?

-Se lo habrá pegado el idiota.

Una voz femenina se oyó al fondo. Pero fue ignorada.

-No, sensei, esto es.

Quedó en silencio por un momento.

– ¿Kyo…?

-Todos al suelo.

El grito de Kyoma opacó a todos.

-Rápido.

Gritó otra vez.

Un segundo después, en el lugar en el que se debería de sentar Satoru, un gran trozo de cemento y roca apareció. Era el techo. El techo se había desplomado sobre el puesto del alumno que había ido a la enfermería.

Desde el agujero que había arriba una figura se deslizó lentamente como si estuviera flotando. Tenía un largo cabello negro y ojos de olor carmesí, la sonrisa en su cara podría ser hermosa si no tuviera toda esa intención asesina en ella. Los colmillos dentro de su boca eran blancos como la cal y un poco curvados.

-Por fin te encontré.

Ella mintió, llevaba vigilándolo durante semanas. Era prácticamente lo único que hacía.

Todos en la habitación estaban sin palabras. Las chicas e incluso algunos chicos gritaron atemorizados. Todos tenían expresiones pálidas en su rostro. Era miedo, miedo de esa cosa que había caído del techo y parecía claramente peligrosa.

Solo una persona permanecía de pie frente a ella.

– ¿Aprendiste a hacer esas entradas de tu madre?

La rabia y el odio se apoderaron de ella.

-No la menciones con tu sucia y asquerosa lengua o te la cortaré.

Su tono frío decía que hablaba en serio.

-Sabes, si hubieras aparecido antes, hubieras hecho morir aplastado a alguien a quien aprecio mucho, realmente te quiero matar ahora.

Sí, la persona parada frente a ese monstruo, el que no se acobardaba ante nada, el ídolo del I.G.P: Kyoma Seirei.

Justo tras cerrar la puerta detrás de mí para dirigirme a la enfermería, pude escuchar claramente los ataques verbales contra mí persona que cobraban fuerza del otro lado de la clase. Realmente me hacía enojar. Siempre comparándome con otros y viéndome de manera inferior. Realmente odio esa actitud. Si algún día tengo la oportunidad de vengarme, sin duda los haré sufrir.

Cuando me di cuenta, ya tenía una sonrisa realmente siniestra en el rostro, y muchos planes de venganza preparados en mi mente.

“Pensar en estas cosas no me llevará a ningún lado, ya me vengaré cuando domine el planeta, buajajajajajajajja”. Tras mi monólogo mental necesario para liberar tensiones, y habiendo confirmado que por fin se habían acallado las voces contra mi persona. Decidí dirigirme a la enfermería.

“Pero, no está muy tranquilo allá dentro, hace un momento estaban realmente activos”

Un fuerte ruido del otro lado de la pared resonó por todo el pasillo. Yo, que no había dado ni diez pasos, pude oírlo claramente.

“Qué ha sido eso, un derrumbe. No, no puede ser, este es el I.G.P, el mejor centro estudiantil de Japón, es imposible que no hubieran reparado cualquier imperfecto. Pero entonces…”

Me dirigí preocupado de regreso a mí clase.

Diez pasos de regreso.

Pero, justo antes de abrir la puerta…

– ¿Aprendiste a hacer esas entradas de tu madre?

“Eh, ¿ese es Kyoma-san?, con quien habla”

Me dispuse a abrir la puerta de un golpe, para darle un toque dramático a la escena que podría estar ocurriendo del otro lado. Pero, por supuesto, mi cuerpo y mi mente formaron una alianza para traicionar mis expectativas. Temblaba de tal manera que no podía mantener quieta la mano.

“Eh, que es esto, ¿Estoy temblando, por qué?”

El reciente e inexplicable impedimento solo me dejó abrir un poco la puerta corrediza del salón. En ese momento…

-No la menciones con tu sucia y asquerosa lengua o te la cortaré.

“¿Una chica?, pero no es una voz que haya escuchado antes”

Asomé mi rostro por el espacio entre la pared y la puerta, aunque solo giré un poco mi cabeza, de manera que del otro lado solo se vería mi pelo y ojos.

Justo cuando posé mi vista en el interior del salón, algo parecido a un aura atravesó todo mi ser. Solo me quedé ahí paralizado, mirando fijamente la figura frente a mí.

Por el espacio que había entre la puerta y la pared por el cual me asomaba, solo alcanzaba a ver la última fila de mesas, entre las cuales estaba la mía. Pero…

“¿Quién es ella?”

En el lugar en el que debería estar mi puesto, solo había escombros, parecía que el techo se había derrumbado. Y, encima de esos escombros, había una chica. Era una belleza que parecía tener una edad parecida a la mía, su largo cabello negro como la noche le llegaba hasta la cintura, y era recogido en un costado por un accesorio en forma de rosa, también de color negro. Estaba de perfil, pero parecía tener un cuerpo esbelto, pero no muy delgado. Uno de sus ojos, desde donde yo alcanzaba a ver, era de un profundo color rojo escarlata, y, por alguna razón, parecía como si brillara. Parecía que estaba sonriendo, pero aun así yo no podía ver ningún signo de felicidad en su rostro. Era más como si sonriera para ocultar un fuerte dolor.

– ¿Qué está pasando aquí?

Dije sin pensar en las consecuencias de mis acciones, y enseguida todos fijaron su vista en mí, todos excepto la chica parada sobre lo que debía ser mi puesto.

-Qué haces aquí, rápido, huye, corre y sal de este lugar.

El grito de Kyoma-san me sorprendió, él no suele ser de los chicos emotivos. Pero parecía entender la situación mejor que yo. Aun así, yo no entendía nada de nada. Quién era esa chica, por qué estaba ahí, y por qué encima de mi puesto. Eso quiere decir qué si no me hubiera levantado para ir a la enfermería, ahora mismo estaría bajo esa pila de escombros.

“Destino, si esto es obra tuya, por favor detente, aún hay muchas cosas que quiero hacer antes de morir, sí”

-Qué haces ahí parado, que corr…

El segundo grito que Kyoma-san utilizaba para advertirme fue interrumpido por “algo”, no estoy seguro de cómo llamarle, parecía una sombra, pero se movía por el espacio. Esa cosa se dirigió justo hacia la cara de mi amigo.

“Kacchinn”

Un sonido metálico pudo escucharse por todo el lugar. Y yo una vez me quedé en blanco, pero esta vez fue debido a alguien que ya conocía, o que creía que conocía.

“¿Eso…es……una espada?”

Sí, era una espada. En las manos de Kyoma-san, bloqueando la “sombra”, dirigida hacia su rostro, había una espada plateada que reflejaba los rayos de sol que llenaban el salón. La empuñadura era dorada, como si estuviera hecha de oro, y tenía un león rugiendo como motivo. Una joya de color azul se encontraba en la base del arma.

Esa espada parecía algo muy valioso, y al mismo tiempo, un objeto extremadamente peligroso. Y Kyoma­­-san la empuñaba como si fuera una acción normal para él. Se encontraba en una postura que yo nunca antes había visto. Parecía un auténtico espadachín.

“¿Sangre?”

Parecía que no había logrado bloquear el ataque por completo, ya que un poco de sangre se deslizaba por su mejilla cortada.

Seguí con la mirada la “sombra” que había atacado a Kyoma-san, desde la espada hacia atrás, llegaba hasta el suelo, justo debajo de la chica con ojos rojos.

Ahora ella sí parecía feliz.

-Fufufu, así que lograste bloquearlo, pero creo que sabes que solo necesito una pequeña cantidad de sangre para acabar contigo. La batalla apenas comienza.

Dijo eso dejando la sonrisa de lado y apretando los dientes. Parecía que iba a ponerse seria.

-Ahhhhhhhhhhhhhhhh.

Un grito desesperado se escuchó desde un costado de la habitación. Es cierto, allí también estaban el resto de mis compañeros de clase y mi profesor Okabe-sensei.

Todos dejaron de lado su parálisis temporal y corrieron en manada hacia la otra puerta, más alejada del peligro.

“Snif”

-Wuaaaaaaaaaaaaaaaa.

-Ahhhhh, ahhhhhh.

Podía escuchar gritos y sollozos de todas las chicas, los varones se reprimían, pero debían estar al punto de llorar de miedo también. Y yo, yo seguía parado allí como un idiota, sin entender nada.

-Ky…Kyoma-san, que está pasando. ¿Qué pa…sa con esa es…espada?

Pregunté atónito ante los hechos que ocurrían frente a mí.

Pero Kyoma-san ya no me respondió. Él estaba enfrascado en una lucha de miradas con aquella misteriosa chica, la cual no parecía inmutarse en lo más mínimo frente a la reacción de Kyoma-san de sacar la espada. Es como si ella ya lo hubiera visto, no, como si ya lo hubiera vivido. En ese momento…

“¿A…alas?, ¿eso son alas?”

Me gritaba a mí mismo al ver la escena inentendible para mi cerebro con solo 256 megabytes de memoria.

De la espalda de la chica, un poco por debajo de sus hombros, empezaron a emerger alas. No eran alas de ave, sino más parecidas a las de un murciélago, hechas de piel y membranas. Un par de ellas se extendió a lo largo de su cuerpo, dando un largo total de unos cuatro metros más o menos.

Una mirada fría.

Me congelé en el acto, ni siquiera podía desviar la mirada. Inmediatamente después de expandir sus extremidades voladoras, la chica me observó con una mirada de desdén y odio. Esos ojos rojos suyos solo infundían miedo en mí. Probablemente me hubiera orinado encima si no hubiera ido antes al baño.

Por suerte para mí, su interés pasó de mí a Kyoma-san, quién mantenía la espada en una posición de guardia frente al peligro.

Ella volvió a centrarse en mi amigo, creí estar a salvo en ese momento en el que ya nadie se fijaba en mí. Pero…

-Es él, verdad.

Su voz, aunque no estaba dirigida a mí, aun así, me estremeció por completo, claramente estaba hablando de mí, todos los demás ya habían huido, en ese lugar tan solo quedábamos Kyoma-san, aquella extraña chica y yo. Aunque creo que yo también sobraba.

-(…)

Kyoma-san había permanecido en silencio ante la pregunta de ella, pero, al ver bien su figura, me di cuenta que estaba apretando fuertemente su arma, y sus palmas sudaban como nunca lo había visto antes.

-Así que es él.

Ella volvió a hablar, y, una vez más, me observó fijamente con esos ojos suyos que podían tragarme entero.

-Realmente lo siento por ti, ya que no tengo nada en tu contra.

Eso si iba dirigido hacia mí. ¿Me estaba pidiendo perdón?, ¿Por qué?

En ese momento no entendía las razones. Pero no tardé mucho en darme cuenta.

Mientras yo estaba ahí parado sin moverme, paralizado por la impresión; ella levantó una de sus alas, la más cercana a mí, la extremidad alada estaba hecha de piel y membranas, como la de los murciélagos, pero, aun así, desprendía una belleza difícil de describir, tal vez era un fetiche mío que yo mismo desconocía.

Como sea, esa ala se movió hacia atrás lentamente, como un resorte, y entonces…

“Swishhhhhhhhhhhhhhhhhh”

“¿Qué fue eso?”

Fue en lo único que pude pensar, no me había dado cuenta de lo que había pasado.

“Eh, qué hace Kyoma-san delante de mí, no estaba allí delante hace un momento. Que pas………ouch”

Un ligero dolor pasó a través de mi cuerpo para darme a entender la situación. Durante los siguientes segundos entorné mis ojos por los alrededores, para descubrir que había pasado, pronto comprendí que…

“¿Qué es esto, sangre?”

Mi brazo estaba despidiendo un líquido ligeramente rojo desde una herida recién formada.

 Miré hacia ambos lados. Allí en cada pared a mis costados, había una hendidura de unos dos centímetros de grosor, igual que la herida de mi brazo. Y la profundidad, era de un metro hacia adentro.

“Un corte de aire”

Pensé eso casi instantáneamente, fue por puro reflejo, lo único que vino a mi mente. Frente a mí, Kyoma-san se mantenía en posición de bloquear, creo que era la de bloquear.

Sí, hace solo unos momentos había estado en una clara situación de peligro. Si no hubiera sido por mi amigo, que había venido en mi ayuda, hubiera muerto sin duda, pero él estaba allí, cubriéndome.

-Lo bloqueaste, eh, pero estás en desventaja ahora que estás herido.

“Eh, ¿herido?, quizás sea porque está de espaldas a mí que no puedo verlo, pero si eso es cierto, por mi culpa Kyoma-san se ha puesto en desventaja”

-Corre.

La simple pero contundente palabra de la persona frente a mí detuvo mis divagaciones.

-Kyoma……………san.

Dije casi tartamudeando.

-Este no es tu lugar, tu lugar es allá con el resto de la clase.

-Pero…

Él no me dejó terminar mi frase.

-Mi lugar es aquí, y mi deber es proteger este lugar de seres como este.

Hablaba seriamente, pero parecía irradiar un aura de tristeza. Continuó.

-No esperaba que lo descubrieras de esta forma, eres mi mejor amigo, y, aun así, yo…yo.

Su voz temblaba por la presión de contar un secreto. Pero, inmediatamente se relajó, y dijo algo que no esperaba.

-Este no es el momento para esto, juro que cuando todo esto termine, te lo explicare todo, así que hasta entonces, mantente a salvo, por favor.

Si yo hubiera sido una chica, sin duda habría caído enamorado en ese preciso momento, su actitud honorable al defender a una persona más débil, la valentía para sacrificarse por otros, y la fuerza para, aun en momentos como ese, mostrar una sonrisa que podría iluminar la noche más oscura. Sin duda, si hubiera sido una chica, me habría sonrojado al punto de que mi cabeza pareciera un tomate. Pero yo no era una chica. Así que solo acepté lo que me pidió mi amigo, y salí corriendo para alejarme de ese peligroso lugar.

Mis pies aún estaban un poco paralizados, por la impresión y todo eso, pero podían correr, y yo iba a cumplir el deseo de Kyoma-san. No pensaba morir hasta armar el rompecabezas que se había formado en mi vida. Por eso corrí, corrí lo más fuerte que pude.

Mientras veía como Satoru se alejaba poco a poco, Kyoma suspiró profundamente.

“Bien, ahora no hay problemas, él estará a salvo lejos de este lugar y de mí. Aunque haya sido yo quien…”

-Ya terminaste de despedirte, si es así entonces podemos continuar.

La chica con alas de murciélago en su espalda lo observaba con una mirada afilada y homicida.

-Deberías relajarte un poco, la batalla está por comenzar, no es bueno estar ansioso por morir.

Él lo dijo en forma de broma, pero parece que ella no entendió y…

“Swishhhhhhhhhhh”

El espacio fue cortado a solo centímetros de él, él también hubiera sido partido en dos, si no fuera por la espada que bloqueaba los ataques prácticamente invisibles.

-Vaya, vaya. Estás muy confiado verdad, él único que va a morir aquí eres tú.

Una sonrisa siniestra se extendía por su cara mientras lo observaba fijamente.

“No puedo entretenerme, eso significaría ser cortado a la mitad, pero tampoco puedo usar todo el poder que tengo, porque si no mañana no habrá escuela a la que asistir”

Kyoma, indiferente al ataque enemigo, se debatía sobre la cantidad de poder que usar en esta situación.

Viendo como él la ignoraba, ella explotó en ira.

-NO ME SUBESTIMEEEEEEEEEEEEEEEESSSS.

Gritó mientras lanzaba las sombras a sus pies en contra de Kyoma. Estas tomaron formas puntiagudas y se enrollaron formando una sola masa negra que denotaba claro peligro.

Sin embargo.

Kyoma esquivó fácilmente el ataque que se dirigía hacia él. Bueno, si va en línea recta, es muy fácil de evadir. Lo esquivó, pero no atacó, en cambio.

– ¿Hmmm?, ¿Cuánto debería usar?, tal vez un diez por ciento sea suficiente.

Él seguía preocupado por cuanto poder usar, y ni siquiera había contraatacado. Claramente la estaba subestimando. Acaso ella no era suficiente para satisfacer los requisitos de aquel hombre, no, de aquel asesino, de aquel monstruo. Acaso ella, que había entrenado y se había preparado desde aquel fatídico día, todo para este momento, y aun así él no la consideraba un enemigo al que tener en cuenta.

-Grrrr.

Un gruñido de molestia escapó de su boca. Estaba molesta, muy molesta.

– ¡Acaso no soy suficiente para ti, por qué no atacas!

-No. Lo siento, pero eres muy débil.

La respuesta que vino de su enemigo destruyó su orgullo.

-Qué…qué has dicho.

Ella gritó en respuesta. Ya no podía controlarse a sí misma. Parecía desesperada.

-Que eres muy débil. Parece que esa tonta mujer ni siquiera sabía cómo criar a su hija.

“Tonta…mujer, no se estará refiriendo a…”

Ella no quería creer que de quien él estaba hablando era de aquella mujer, de su madre, su madre que había muerto protegiéndola de ese demonio parado frente a ella.

La atmósfera cambió a una más oscura y siniestra.

-No…te…atrevas… a habLAR DE MI MADREEEEEEEEEEEEEEEEE!!!!!!!!!!!

Sus alas se expandieron con el grito lleno de odio.

La presión se volvió más fuerte. Incluso el mismo Kyoma se sentía más pesado y difícil de moverse.

Pero se levantó como el héroe que era, usando su espada como apoyo.

Había pisado una mina cargada, y ahora no podía echarse atrás. Cuando esa chica frente a él perdió el control producto de la ira. Sintió un poder aplastante recorrer todo su cuerpo: lamiéndolo, tocándolo, retorciéndose alrededor de su cuerpo, y cortando su piel como si fuera papel.

Aun así…

“Sí, diez por ciento estará bien”

Kyoma esbozó una sonrisa, y luego un aura se expandió a su alrededor. Esta aura canceló los efectos de la otra, permitiéndole ponerse de pie de forma adecuada y sin problemas.

-Bien, vamos a empezar, luego no me supliques perdón.

Ella no respondió. Solo estaba parada ahí extendiendo sus alas, y, con ellas, una inmensa y oscura intención asesina.

Kyoma, entendiendo la acción de su oponente, decidió hacer el primer movimiento.

“La cortaré de un solo golpe”

Pensó para sí mismo. Luego agarró fuertemente su espada por la empuñadura dorada y la colocó con el filo frente a ella. Por el reflejo en la hoja de su arma, podía observar su propia mirada, sus ojos azul cielo estaban entrecerrados. Movió su mano hacia atrás, y agarró la espada también con la otra mano. No había sudor en sus palmas, ya había hecho esto muchas veces, no había nada de lo que preocuparse.

Estaba en la posición correcta. Kyoma respiro profundo, y luego…

– «Horizontal»

Se lanzó fijo contra la chica frente a él. A su paso todo era partido por la mitad, mesas, sillas, libros, cualquier cosa en el rango de su espada era cortado. Terminó su técnica. Volvió a una posición normal y miró hacia atrás esperando un resultado victorioso, aunque debía ser obvio.

«Horizontal». Kyoma no tenía un maestro que le enseñara a pelear, menos aún con una espada. Esta, al igual que sus otras técnicas, las había desarrollado por sí mismo basándose en las habilidades que veía en sus animes favoritos.

Sí, Kyoma era un otaku acérrimo, pero lo disimulaba muy bien, tanto que ni siquiera Satoru, su mejor amigo, lo había descubierto. Aunque había otros que conocían muy bien sus gustos, y, aunque no los rechazaban, no es que les gustara que Kyoma anduviera por ahí gritando como un personaje de anime.

Bueno, volviendo a la realidad:

Todo. Todos los objetos del lado de su espada, e incluso las paredes, habían sido cortados en dos. Pero…

-Tsk. No la corté.

Kyoma se giró para ver mejor, y…

“No está”

Había desaparecido, no, eso era imposible, debía de haberse escondido en algún lugar.

“Encima”

Kyoma reaccionó a tiempo, impulsándose hacia atrás con ayuda de su espada. Segundos después, el lugar en el que había estado parado fue atravesado por numerosas y afiladas sombras.

-Vaya, parece que te subestimé un poco, así que sí sabes volar. Pensé que una niña como tú aún no tendría esa habilidad, pero me equivoqué.

Frente a él, agitando sus alas de murciélago suavemente, estaba ella, casi como levitando. Podría parecer alguna clase de ángel si no fuera por su mirada penetrante llena de odio.

“Bien entonces, quince por ciento”

Kyoma se acuclilló poniendo fuerza en sus piernas, y dirigió su mirada hacia ella, que lo miraba con intriga.

-Deberías…

Saltó.

-…moverte.

Kyoma se colocó justo frente a ella que estaba con una mirada atónita. Cómo era posible, él era un simple humano. Bueno, tal vez no simple, pero era un humano, era imposible que tuviera tal fuerza.

Kyoma aprovechó este momento de estupefacción.

– «Diagonal»

Usó otra técnica, en combate aéreo esta sin duda era mejor que «Horizontal», ya que cortaba de un lado a otro y de arriba abajo, al mismo tiempo.

Pero ella reaccionó antes de que la espada la golpeara, y usó sus alas como escudo.

Resistieron, pero se podían ver cortes medianamente profundos en ellas, y la sangre caía al suelo.

Aun así, ella evitó ser derribada por el ataque de Kyoma, pero él ya sabía esto.

-Hmm, tu madre hizo exactamente lo mismo.

Los ojos de ella se inyectaron en sangre, hablar de su madre, de esa forma, era inadmisible.

Dominada por la ira, ella lanzó sus sombras hacia él con un grito de odio, olvidándose por completo de la defensa.

-Guhh.

Un fuerte golpe en su abdomen la hizo escupir sangre. El puño izquierdo de Kyoma, el que no sujetaba la espada, la había golpeado sin reparos. Las sombras también dañaron a Kyoma, pero solo eran cortes superficiales. La diferencia de daño era enorme como el cielo y la tierra.

Ella sangraba por la boca, ya no podía mantenerse en el aire, el fuerte dolor en su abdomen la hizo abandonar su única y aparente ventaja ante ese monstruo.

Estiró sus alas heridas hacia el frente para intentar alejarlo, pero Kyoma, quien ya había empezado a caer agarró fuertemente una de ellas, la izquierda, y…

-Sin esto no podrás volar.

…la cortó con su espada.

-Gyahhhhhhhhhhhh.

Un fuerte grito de dolor salió de su boca. Empezó a caer, con una sola ala y a esa distancia, sin duda se haría daño, y no podía permitirse más heridas ahora mismo.

Intentó aterrizar adecuadamente, pero el dolor le impedía moverse correctamente, así que impactó el suelo de costado, rompiéndolo y cayendo al piso de abajo.

Se encontraba entre mesas y sillas rotas. El salón en él que había caído estaba vacío, parece que todos habían huido ya.

“Eso es bueno, así me puedo concentrar mej…”

Vomitó sangre en el acto.

-Guahh.

Un pequeño gemido de dolor se escapó de su boca, y entonces…

– ¿Cómo?, ya no puedes luchar, no pensé que serías tan débil, y eso que me estoy conteniendo.

Encima de ella, adoptando una pose de alguien superior, estaba él, la persona a quién había prometido matar. Kyoma Seirei, ese monstruo que había destruido su hogar y asesinado a su madre, ¿Y ahora se estaba burlando de ella?

– ¡Cállate!

Ella gritó en respuesta a su burla.

No podía hacer nada más que gritar, ya no podía volar, estaba en muy malas condiciones y se encontraba exhausta, aunque solo habían pasado como tres minutos desde que todo comenzó. En cambio, él parecía como si no estuviera cansado en lo absoluto.

-Esto no se lo mostré a tu madre, pero creo que te lo mereces, observa…

Kyoma adoptó una pose genial mientras hablaba emocionado. En serio, como iba a derrotar a este monstruo, ella no lo sabía.

-… «Crescent Moon Slash», mi nueva técnica a distancia.

Kyoma había soñado por siempre desde que obtuvo estos poderes con poder atacar a distancia. Hubo momentos en los que, si no hubiera sido por sus compañeros que podían combatir a distancia y lo cubrían, habría muerto sin duda.

Hablando de eso, donde estaban sus compañeros ahora.

“Bueno, no importa, no es como si los necesitara ahora mismo”

Kyoma pensó en eso mientras asumía la postura de su nueva técnica.

-Intentas huir, eh. Pero es inútil.

La chica estaba arrastrándose como un pájaro herido. Incluso llegó a darle un poco de pena a Kyoma, pero no, ella casi asesinaba a su mejor amigo, y además, la razón por la que ella estaba aquí, era para matarlo a él, así que en este caso, no hay pena que valga.

Kyoma suspiró, parece que ella no quería darse cuenta que era inútil. Pero bueno, la gente desesperada es así.

Colocó su espada tras él, sosteniéndola con ambas manos y, como un verdugo cortando una cabeza, la balanceó hacia delante lo más fuerte que pudo. Del filo del arma, a medida que avanzaba, empezó a emanar un aura negra de gran intensidad. Esta aura seguía avanzando aun después de despegarse de la espada, tomando la forma de una luna creciente. De ahí el nombre.

El haz de oscuridad se dirigió directo hacia la chica que intentaba huir tan rápido como podía. E impactó justo en su pecho, provocando una fea herida que la atravesaba de arriba abajo.

-Gyahhhhhhhhhhhhhhhhhhh.

Una vez más, un fuerte grito de dolor se escuchó.

Había sangre por todas partes, en su pecho y en su espalda, donde debía estar su ala izquierda. Su ropa estaba destrozada y su cuerpo adolorido por la caída. Sus ojos entumecidos solo podían ver la muerte. ¿Era esto desesperación? Saber que no podía hacer nada y aun así obligarse a estar allí, de cara a su final, sin poder moverse, tal vez por el miedo, tal vez por el daño recibido, pero quieta al fin y al cabo. Solo observando su final, sin poder actuar, sin poder defenderse ¿Era esto desesperación?

-Hmm, parece que aún no está lista. En ese caso, quédate quieta, necesito seguir practicando.

Kyoma volvió a su postura anterior mientras sonreía. No era una sonrisa sádica, aunque lo pareciera. Era una sonrisa de alegría, por saber que podía defender a aquellos importantes para él. Por saber que podía hacer algo al respecto.

Todo lo contrario de ella, quién apretaba los dientes de manera impotente.

Él atacó de nuevo. No le importaba ella, al fin y al cabo, ella era el enemigo. Nadie se preocuparía por el enemigo. ¿Verdad?

Otro haz oscuro se acercaba en su dirección, si no contraatacaba probablemente moriría.

Extendió su ala sobrante y creó una onda de aire, la cual lanzó para contrarrestar el ataque de Kyoma.

Ambas masas de poder chocaron, creando un pequeño vórtice que absorbió la mayoría de poder.

-Jajaja, soy un novato, ni siquiera he practicado como negar el vórtice de absorción.

Kyoma se rio mientras veía la escena frente a él.

-Sin embargo.

No toda la oscuridad fue absorbida, y parte del ataque de Kyoma logró dirigirse hacia su objetivo original, aunque con menos fuerza.

Las masas de oscuridad golpearon el cuerpo de ella haciéndola chocar contra el suelo violentamente.

“Crack”

Sintió algo rompiéndose bajo su cuerpo. El típico suelo de madera de los salones obviamente no podría resistir estos ataques de puro poder, y estaba empezando a perder durabilidad, si recibía uno o dos golpes más, probablemente ella caería un piso más abajo.

“No puedo ganar, no puedo, es muy fuerte”

Su mente desesperada luchaba para dar con una solución a su problema, pero lo único en lo que podía pensar era en que el tipo frente a ella era aplastadoramente fuerte, e imposible de derrotar.

“Qué debo hacer. Escapar, eso es imposible. Aún me queda el escudo, pero de nada serviría huir, solo me perseguirá hasta encontrarme”

-Bien, pues ha sido divertido, pero todo tiene que llegar a su fin. Hubieras tenido más suerte si Lisa hubiera estado aquí. Pero como solo estoy yo y no puedo usar la teletransportación, solo puedo destruirte.

Kyoma parecía lamentarse al decir esto. Realmente no quería tener que matarla, aunque ella sí que lo había intentado con él. Pero si no había más remedio, debía atenerse a las reglas del grupo.

Kyoma saltó desde el piso de arriba, y cayó frente a ella.

La mirada aterradora se había convertido en aterrada. Tenía miedo de él, de esa persona que la había derrotado por completo.

Contando todas sus heridas: Kyoma solo tenía un rasguño en su rostro y parte de su camisa rota a causa del viento cortante, además de algunos moretones en el pecho.

Ella, en cambio, casi no podía moverse, su ala izquierda estaba cortada, tenía una fea herida a lo largo de todo su cuerpo por la cual salía constante sangre. Sus ojos habían perdido la luz hacía un rato. Estaba en pésimas condiciones.

“Pero incluso si estuviera bien, no podría hacer nada. Es…demasiado fuerte”

Ella rio para sus adentros, al darse cuenta que lo había subestimado, y lo había pagado caro.

Kyoma levantó su espada plateada con la mano derecha, listo para dejarla hacer sobre la chica.

Ella sólo podía mirarlo con ojos tristes, y rezar. Pero…

-Adiós, salúdame a tu madre de mi parte, ¿sí?

-Gyyyh.

Ella lo entendió. Esas eran las últimas palabras que escucharía. Era el final. Cerró los ojos para no tener que ver como su cuerpo era destrozado. Ya no quería sufrir. Había sido una estupidez por su parte, y por ello iba a morir. Ya no había nada que pudiera hacer.

Kyoma dejó caer el filo sobre ella a una alta velocidad.

(Kachin)

Un sonido metálico resonó por el lugar. Ella, al no sentir el dolor insoportable que debería de recubrir su cuerpo. Tímidamente abrió los ojos y…

– ¿La…barrera se…activó sola?

Ella no tenía palabras para describirlo. El adorno en su cabello, lo último dejado por su madre, un escudo de altas capacidades; se había activado por sí solo, protegiéndola del ataque enemigo.

La espada empujaba fuertemente contra la barrera de color pasta, la cual empezaba a ceder lentamente.

(Crasch)

Un sonido de algo rompiéndose sonó bajo ella y…

– ¡Ahhhhhhhhhhhh!

El suelo de madera, que ya estaba debilitado por los ataques de Kyoma, terminó de romperse debido a la fuerza de empuje de la espada, abriendo un agujero donde estaba la chica. Ella, a su vez, cayó por el hoyo. Pero la fuerza fue tal, que también rompió el piso de más abajo, haciéndola caer un nivel más.

-Ahh, ahh.

Le dolía todo, estaba sangrando por varios lugares y casi no podía mover su cuerpo. Aun así, ella se arrastró fuera del lugar donde había caído, e intentó alejarse lo más posible.

Esto era una oportunidad de sobrevivir. Y había que aprovecharla. Ella empleó todas sus fuerzas restantes para huir de aquel monstruo de cabello rubio.

Gemidos de dolor ahogados en sufrimiento salían constantemente de su boca, a medida que se esforzaba y ejercía fuerza en sus brazos y piernas heridas.

-Guhhh.

Un chorro de sangre salió disparado desde su boca.

Intentó usar su mano para limpiar la sangre en su cara, y perdió el equilibrio, golpeándose la cara contra el suelo.

Se quejó del dolor intenso con un grito. Ya no lo podía soportar más. ¿Por qué no había muerto durante la caída? Porque los vampiros no son tan débiles. Maldita sangre mía. Ella se odiaba a sí misma.

“Si hubiera sido humana, nada de esto habría pasado, no estaría sufriendo y huyendo para salvar mi vida, no estaría a punto de morir, mi madre no…no”.

Las lágrimas que salían de sus ojos se mezclaban con la sangre en su rostro, nublando su vista.

Se arrastró como pudo hacia la pared más cercana, y se quedó recostada ahí, esperando.

“Ah, todo fue inútil. Me duele todo”

“Él, ese hombre, esa bestia, ese monstruo: seguro que me está buscando, o quizás prefiera dejarme morir desangrada, como sea, no es una buena predicción para mí”.

Sintió pasos al otro lado del pasillo. Se acercaban cada vez más de forma regular.

“Ah, ya está aquí”

Un rostro se dejó ver del otro lado de la esquina.

“Ya acabó, ¿cierto?”

Ella, Riza Kaleid, hija de Nora Kaleid, suspiró profundamente, lo cual le provocó un fuerte dolor en el pecho, y levantó la vista hacia su oponente, hacia el monstruo invencible.

Levantó la vista para verlo a los ojos, si iba a morir, al menos sería mirando fijamente el rostro de quien la mataría.

Un rostro se asomó del otro lado de la esquina.

Ella ya estaba lista. Se arrepentía de muchas cosas, pero ya estaba lista, no es como si pudiera cambiarlas ahora. Así que simplemente dejó de pensar y se resignó.

Un rostro se asomó del otro lado de la esquina. Pero…

No era el rostro que esperaba.

“Esto no puede estar pasando”

Me decía a mí mismo de forma atónita mientras corría por los pasillos del I.G.P.

“Cómo es posible”

Aún no podía creer lo que había visto, Kyoma-san, mi mejor amigo, estaba luchando ahora mismo contra un monstruo, contra un malvado, contra un…

“Villano”

Me estremecí al pensar en esa palabra. Sí esa chica que había aparecido era un villano. Eso significaba que…Kyoma-san…mi mejor amigo desde la infancia…era un héroe.

“Un héroe de verdad”

Yo mismo había visto como sacaba una espada de la nada para luchar contra aquella chica, había visto como se había quedado atrás para proteger a todos, para protegerme a mí.

“Realmente es un héroe de verdad”

Héroe. Esa palabra rondaba mi cabeza una indefinida cantidad de veces mientras avanzaba hacia las escaleras del tercer piso.

“Entonces, si Kyoma-san es un héroe, yo…”

Bajé las escaleras del tercer piso deslizándome por la baranda, gran invento de los dioses. Y empecé a correr hacia el otro lado del pasillo, donde se encontraban las escaleras del segundo piso. ¿Qué?, no es mi culpa, es sólo que así es la estructura del I.G.P.

“…en realidad soy un personaje secundario”

De vez en cuando tenía esos pensamientos, pero nunca me imaginé que ocurriría de verdad. Realmente, ahora sería completamente invisible. Si antes ya la gente me ignoraba, ahora ni siquiera iban a sentir mi presencia. Kyoma-san es un héroe, yo ya lo sabía muy en el interior, sólo que no quería convencerme de ello.

Llegué a las escaleras y corrí a toda velocidad cuesta abajo, casi tropiezo y caigo, pero logré mantener el equilibrio.

“Porque…yo también…quisiera…”

Giré en la esquina de la derecha y…

– ¿Ehh?

…me detuve en seco.

Allí, recostada contra una pared, cubierta en su propia sangre y con los ojos nublados, había una chica. Su cabello negro rozaba el suelo, y sus ojos de un profundo color escarlata tenían un aire de tristeza y resignación. Sólo un ala sobresalía de su espalda, cortada en varias partes y muy dañada.

No me di cuenta de inmediato, ya que estaba embobado mirando su cuerpo medio desnudo por el desgarro de las ropas. Pero ella me estaba observando fijamente.

Sus ojos infundían una gran sensación de valentía, fuertes y sinceros hasta el fin.

Cuando por fín levanté mi vista, pude observar sus pupilas con más detalle.

Esos ojos me miraban fijamente. Sentí una pequeña sensación de alivio por su parte, parece que esperaba que fuera otra persona.

“Pero esta chica”

-T…tú.

Dije tartamudeando mientras retrocedía dos pasos, sólo por precaución.

Ella abrió la boca para hablar, pero…

-Cough, cough.

Un sonido seco resonó por el lugar, segundos después, la sangre cubría toda su boca. Parecía estar en muy mal estado. Sólo con verla allí tirada uno podría darse cuenta de que le habían dado una paliza.

“Kyoma-san es increíblemente fuerte”

Pensé para mí mismo.

Luego volví a mirarla. Tenía una enorme herida que dividía su cuerpo en dos, y de la cual brotaba constante sangre. Su boca anteriormente blanca, ahora era de un color rojo puro, sus ojos brillantes, ahora estaban carentes de vida, esperando su momento.

Ella se mantenía observándome, alerta a cualquier situación, pero no hablaba, por lo visto tenía la garganta dañada. Aunque me miraba fijamente, sus ojos de vez en cuando se cerraban durante unos segundos.

“¿Está empezando a perder el conocimiento?”

Me pregunté a mí mismo mientras pensaba en qué hacer.

Tratar con chicas nunca fue mi fuerte, yo lo sabía, hasta el punto en que me ponía nervioso cuando iba a decir algo.

Y eso es lo que me estaba pasando ahora.

Estaba en blanco, debía decir algo, o al menos hacer un gesto.

-O…oye.

Empecé llamando su atención, pero ella no respondió. En cambio, sus ojos se agudizaron lentamente, hasta quedar totalmente cerrados.

“¿Se desmayó?”

Tenía dudas…pero la curiosidad me ganó. Me acerqué lentamente a ella, y puse mi cabeza en su pecho para escuchar.

De haber estado despierta en ese momento, seguramente me habría golpeado hasta la muerte. Yo, que nunca había tenido tal relación con una chica, estaba metiendo mi cabeza en zonas medianamente privadas. La parte superior de mi cabeza rozaba contra sus pechos de un tamaño bastante considerable.

“Sí. Aún respira, ahora qué”

Debí haber ido inmediatamente a buscar a Kyoma-san, ya se encargaría él de todo, ¿cierto? Debí haber hecho eso, pero…

(…)

El silencio era espantosamente inquietante. Que se supone que debía hacer en ese momento. Acudir a Kyoma-san, ¿verdad? Kyoma Seirei, el héroe que nos había salvado a mí y al I.G.P, se encargaría de todos los problemas.

La chica dormía plácidamente recostada contra la pared. Su nivel de agotamiento era extremo.

“¿Qué debo hacer?”

No podía dejar de plantearme esa pregunta. Aunque la respuesta podía ser obvia, otras variantes como salir corriendo de allí y pretender que no había visto nada también eran válidas.

“¿Qué debo hacer?”

Si hubiera sido cualquier otra cosa, hubiera estado bien, pero frente a mí, en ese momento, se encontraba una chica, hermosa a mi parecer, a la cual no podía dejar de mirar, ya fuera por preocupación, u otros motivos.

“¿Qué debo hacer?”

Yo, como hombre que había tenido la peor suerte con las mujeres en este planeta, NO quería que, por culpa de mi ignorancia, una chica sufriera. Ella era el enemigo, eso lo sabía, pero no podía dejarla.

“¿Qué debo hacer?”

Kyoma-san es el héroe, él. Yo sólo estoy aquí como un suplente, como un relleno. Había entendido eso esta mañana, y, aun así, en una situación como esta, no quería abandonar a la chica frente a mí. Era el enemigo, yo lo sabía. Había intentado asesinarme, yo lo sabía. Pero no podía simplemente dejarla, no podía.

“¿Qué debo hacer?”

Maldita moralidad, si no fuera por ti, simplemente me iría haciéndome el de la vista gorda. Pero mi honor como hombre virgen no me permitía abandonar a una damisela en apuros. Diciendo esto me doy cuenta de la mierda de vida que llevo, pero eso ahora no es importante.

“¿Qué debo hacer?”

“¿Qué debo hacer?”

“¿Qué debo hacer?”

Finalmente, tomé una decisión. No me agradaba mucho la idea, pero fue la única opción que cumplía con todos los requisitos autoimpuestos por mí. Tal vez tendría que sufrir las consecuencias de mis acciones en un futuro no muy lejano, muy probablemente no llegaría vivo ni a una semana, pero estas eran mis convicciones, las cuales no estaba dispuesto a abandonar, ni aunque fuera “un personaje secundario”.

Durante un tiempo me mantuve mirando al rostro de la chica, que estaba desmayada contra la pared. Tenía un rostro delicado y hermoso, como porcelana. Parecía que, si llegaba a tocarla, se rompería en pedazos, pero yo sabía que no era así. Sus ojos estaban cerrados, pero aun podía recordar el filo en su mirada.

“¿Qué ocurrirá si soy descubierto?”

Por un momento ese pensamiento pasó por mi cabeza, tentándome a abandonar todo el plan, pero…

“No, no puedo abandonar ahora, ya estoy aquí, ya soy testigo, ya soy cómplice”

Tenía miedo, estaba seguro que muchas cosas pasarían a partir de este punto, aunque sólo eran suposiciones sin fundamento alguno. Pero…me di cuenta…

“Tal vez, así dejaré de ser invisible, tal vez así, ayudando a alguien, aunque sea el enemigo, me volveré el protagonista de mi propia historia”

Estas palabras de fortaleza, de presión, me dieron coraje. Finalmente me armé de valor, y después de suspirar fuertemente, me puse manos a la obra.

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Acerca de Electro-Zombie

Hmm, que podría poner sobre mí que realmente le interesara a todo el que lea esto. Tal vez simplemente debería poner datos necesarios como que vivo en un monte llamado Las Tunas y mi correo es electrozombie901@gmail.com (Que casualidad, ¿verdad?) . O tal vez debería hablar más sobre mí, como que me gusta el anime (!No!, ¿de verdad?, no te creo) y soy un antisocial en el mundo real que sólo habla a través de mensajes de texto (Si tuviera dinero, claro). O tal vez podría hablar sobre algún evento traumático de mi vida, como por ejemplo hubo una vez en segundo grado que se me quedaron los cal... Mejor no, a fin de cuentas a nadie le interesa eso, jajaja. Por tanto, y como no sé que demonios poner en esta parte, simplemente dejaré este monólogo inventado sobre la marcha, nada de lo que hay puesto aquí es real (Pfff, y el muy idiota piensa que nos lo vamos a creer). PD: Ese que habla entre paréntesis no soy yo yo, es mi otro yo que quiere tomar control de mi cuerpo (Y por lo visto lo estoy logrando)

3 pensamientos en “Second Character Capítulo 1

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