Hola hola, pues por fin me voy a poner a subir mis novelas en el blog, asi como las tenia en el anterior, lo que esta vez me he demorado un poco jajaj. por ahora ni siquiera las he organizado asi que solo va a estar en la entrada. Espero y les guste “¿Presentando al protagonista?” Prólogo -Kyoma-san, Kyo…, ahhhhhhhhh, espera un momento. Corría desesperadamente tras él, mi mejor y casi único amigo desde la infancia: Kyoma Seirei. Él detuvo su andar y me miró con una radiante sonrisa como la de un príncipe de un cuento de hadas. -Oh, Sato-chi, no te había visto, lo siento andaba pensando en mis cosas. Su rubio y sedoso cabello ondeaba con el viento ligeramente frío de invierno. -Podrías no llamarme así por favor, ahora estamos en preparatoria, y si las chicas te oyen pensaran cosas extrañas de ambos-dije esto mientras exprimía una sonrisa de mi cara y miraba de reojo un grupo de chicas que pasaban cerca de nosotros. Como hombre, no podía permitir que mi reputación cayera a tal grado. -Lo siento, jajaja, siempre lo olvido y termino hablándote igual que si estuviéramos en primaria. Perdóname por ser tan olvidadizo. Andamos el resto del camino a la escuela mientras conversábamos de diversos temas. No era un tramo muy largo, pero ya que vivíamos uno al lado del otro, nos daba tiempo para una charla mañanera casi todos los días, excepto por algunas veces que salía temprano por las reuniones de delegados y ni siquiera lo veía. Sí, Kyoma Seirei era el delegado de la clase, también uno de los chicos más codiciados según el periódico escolar, un buen atleta y el probablemente próximo presidente escolar debido a su increíble carisma y buen porte. Parecía un niño rico desde lejos, pero yo sabía que no era así, había visitado su casa varias veces, y aunque la diferencia al compararla con la mía era como el día y la noche, no tenía nada que pareciera de excesivo valor. Pero solía haber ropa de mujer por todas partes; eso demuestra su popularidad con el sexo opuesto, para ser sincero me sentía un poco celoso, pero no se podía hacer nada, cada vez que abordaba el tema, él lo desviaba con una sonrisa a medias inocente a medias malévola. Porque si… -Qué hace Kyoma-san con ese esperpento, debería caminar al colegio conmigo, y regresar también, debería hacerlo todo conmigo. -En serio, que desastre andante. -Lo habrá hechizado, no te preocupes Kyoma-san, yo te salvaré de ese demonio. Las variadas ofensas escupidas directamente hacia mí como cada día me hacían encogerme de hombros e intentar desaparecer, pero él solo las ignoraba como siempre, esa fuerza de voluntad para no perder ni siquiera un poquito el control era algo admirable de él. Como decía, Kyoma-san podría fácilmente ser el protagonista de una historia de héroes y leyendas en las que hay que salvar a la princesa y derrotar al malvado. ¿Yo?, yo solo sería un personaje secundario. Capítulo I “Héroe Dorado” Desde la altura de la torre del reloj en medio del centro educacional más prestigioso de Japón en la actualidad: el I.G.P; observaba con ojos sedientos de sangre, no, es más correcto decir venganza. Sus manos temblaban de miedo, pero no podía echarse atrás ahora. Estaba decidida a hacerlo, se vengaría por ella que ya no podía hacerlo. Apretó los dientes, más fuerte que antes, y reveló una sonrisa sádica para exterminar sus preocupaciones, una sonrisa que mostró sus colmillos blancos y alargados, que, aunque aún eran pequeños, parecían tan fuertes como para atravesar la carne. -Puedo hacerlo, puedo hacerlo. Se repetía una y otra vez en voz baja. Esta sería su primera vez, y sin embargo no estaba preocupada por ello, sino por su oponente, aquel que con un solo golpe de su gran espada había destruido lo que más amaba. Seguía observando las inmediaciones del lugar esperando pacientemente por su víctima, ella sabía que vendría, lo hacía de lunes a viernes cada día, llegaba temprano en la mañana y se iba en la tarde. ¿Qué hacía allí?, eso no le importaba a ella, ¿quién era la persona que siempre lo acompañaba?, eso no le importaba a ella. Lo había estado vigilando durante más de dos semanas, no tenía nada más que hacer, después de su muerte, ella no podía pensar en nada más que en vengarse. Así que dedicó sus días a vigilarlo y trazar un plan para derrotarlo. Pero ahora que por fin estaba lista, una sensación indescriptible la atormentaba. Aunque no estaba segura, sabía en parte que era la sensación de que iba a morir. ¿Por qué lo sabía?, porque ya la había experimentado un mes atrás, cuando ese hombre llegó a su hogar y lo destruyó todo. Ese hombre que ahora ella pretendía matar. Es cierto que era joven, y que aún no tenía ninguna experiencia cazando, pero la ira reprimida era el mejor estimulante que se podía tener. Entonces vio algo, o mejor dicho alguien. Una persona, no, un monstruo, que esperaba con ansías que apareciera, esta vez no tembló. Mantuvo su vista fija en él. Como cada día, volvía a entrar en ese lugar desconocido para ella, y, como casi siempre, alguien lo acompañaba, a ella no le importaba quien era esa persona que pareciera que estaba ahí solo para rellenar un espacio. A ella le interesaba él, y no pararía hasta verlo morir por sus propias garras. … -Estás bien, te veo un poco deprimido. Me preguntó Kyoma-san al entrar a clases. -Solo lo usual por ser abucheado por todas las chicas del colegio. -Hahaha, seguro que alguna te ve con buenos ojos. -Eres demasiado optimista, teniendo a alguien como tú al lado, quien se iba a fijar en mí. – ¿Es mi culpa entonces? Dijo con una sonrisa que demostraba que no se había molestado por mi comentario. “Claro que lo es, eres demasiado perfecto, así no hay quien compita”, estas palabras no salieron de mi boca, pero creo que Kyoma-san entendió lo que pensaba y regresó tranquilamente a su asiento con su usual sonrisa. Kyoma-san, como el delegado de clase, se sentaba al frente de todos, en la primera fila, y yo, manteniendo el cliché de tantos animes, me sentaba al fondo junto a la ventana. Realmente no sé por qué esto es así, si alguien conoce la razón por la que, en casi todos los animes escolares, el protagonista se siente al final junto a la ventana, que me la explique. Pero claro, esto no es un anime. Así que cosas como esa solo ocurren en series de televisión, de otro modo en cada clase habría un protagonista de una historia de fantasía o algo así. Es simplemente ridículo. Hay otra razón, y es Kyoma-san. Si esto fuera un anime, el protagonista, el héroe, el que se queda con la chica al final, ese sería Kyoma-san, aunque lo de la chica en realidad ya ocurre, y en grandes cantidades. (…) Eh, ahora tengo ganas de llorar y acurrucarme en una esquina, es irónico, yo mismo me infravaloro y me grito mis defectos a mí mismo. No necesito a nadie para eso. “Clap, clap”. Un sonido de aplauso se escuchó desde el frente de aula. -Vamos chicos, tomen sus asientos, la clase ya va a empezar. El alegre grito de Okabe-sensei dio inicio a la clase. Satoru-kun, por favor límpiate la baba de la boca, sabes que es de mala educación dormir en clase. – ¿Eh? Pasé mi mano por debajo de mi barbilla y descubrí un líquido viscoso cayendo de mis labios. Rápidamente lo limpié. -Intenté avisarte, pero parecías muy enfocado. Me susurró Tokonosu-san desde el puesto de al lado. Kyoma-san me miraba un poco preocupado, y esto a su vez provocaba las críticas de varias chicas. -Es realmente tonto. -Cómo puede hacer eso frente a toda la clase. -Asqueroso. -No merece poder hablar con Kyoma-san. La horda de insultos apretó mi corazón fuertemente, y me devolvió a la realidad. -Acaso no dormiste bien anoche, pareces un poco cansado, deberías ir a la enfermería. Okabe-sensei me dijo esto con tono preocupado, pero seguro se está riendo de mí en el interior. Dormir mal, por favor, dormí perfectamente las cuatro horas que me tocaban ayer. Aunque una visita a la enfermería no estaría mal. Me levanté de mi puesto al final junto a la ventana y caminé hacia la salida trasera de la clase. ¿Fue suerte?, no lo sé, pero sé que esa decisión que hice gracias a los pensamientos un poco lascivos que sentía en ese momento, salvó mi vida. … Satoru cerró la puerta trasera. Entonces los comentarios empezaron. -Realmente, no sé qué le ve Kyoma-san a alguien como él. -Parecía embobado, como si estuviera en las nubes. -Jajajajaja. -Quizás eso sea normal para un inútil como él, solo que nunca lo había mostrado en clase. Menos mal. -Bueno, basta ya de hablar mal del pobre muchacho, empecemos con la clase. -Jajajajaja. La voz de Okabe-sensei los calló a todos. -Jajajajaja. A todos menos a uno. -Quién ha sido, ya he dicho que silencio, él próximo que lo haga será castigado. Kyoma de repente se levantó de su silla un poco alterado. -No puede ser. – ¿Eh? Kyoma-san, que ocurre, ¿tú también te sientes mal? -Se lo habrá pegado el idiota. Una voz femenina se oyó al fondo. Pero fue ignorada. -No, sensei, esto es. Quedó en silencio por un momento. – ¿Kyo…? -Todos al suelo. El grito de Kyoma opacó a todos. -Rápido. Gritó otra vez. Un segundo después, en el lugar en el que se debería de sentar Satoru, un gran trozo de cemento y roca apareció. Era el techo. El techo se había desplomado sobre el puesto del alumno que había ido a la enfermería. Desde el agujero que había arriba una figura se deslizó lentamente como si estuviera flotando. Tenía un largo cabello negro y ojos de olor carmesí, la sonrisa en su cara podría ser hermosa si no tuviera toda esa intención asesina en ella. Los colmillos dentro de su boca eran blancos como la cal y un poco curvados. -Por fin te encontré. Ella mintió, llevaba vigilándolo durante semanas. Era prácticamente lo único que hacía. Todos en la habitación estaban sin palabras. Las chicas e incluso algunos chicos gritaron atemorizados. Todos tenían expresiones pálidas en su rostro. Era miedo, miedo de esa cosa que había caído del techo y parecía claramente peligrosa. Solo una persona permanecía de pie frente a ella. – ¿Aprendiste a hacer esas entradas de tu madre? La rabia y el odio se apoderaron de ella. -No la menciones con tu sucia y asquerosa lengua o te la cortaré. Su tono frío decía que hablaba en serio. -Sabes, si hubieras aparecido antes, hubieras hecho morir aplastado a alguien a quien aprecio mucho, realmente te quiero matar ahora. Sí, la persona parada frente a ese monstruo, el que no se acobardaba ante nada, el ídolo del I.G.P: Kyoma Seirei. … Justo tras cerrar la puerta detrás de mí para dirigirme a la enfermería, pude escuchar claramente los ataques verbales contra mí persona que cobraban fuerza del otro lado de la clase. Realmente me hacía enojar. Siempre comparándome con otros y viéndome de manera inferior. Realmente odio esa actitud. Si algún día tengo la oportunidad de vengarme, sin duda los haré sufrir. Cuando me di cuenta, ya tenía una sonrisa realmente siniestra en el rostro, y muchos planes de venganza preparados en mi mente. “Pensar en estas cosas no me llevará a ningún lado, ya me vengaré cuando domine el planeta, buajajajajajajajja”. Tras mi monólogo mental necesario para liberar tensiones, y habiendo confirmado que por fin se habían acallado las voces contra mi persona. Decidí dirigirme a la enfermería. “Pero, no está muy tranquilo allá dentro, hace un momento estaban realmente activos” Un fuerte ruido del otro lado de la pared resonó por todo el pasillo. Yo, que no había dado ni diez … Sigue leyendo Second Character Capítulo 1
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